sábado, 15 de junio de 2019

Diseñan un envase ecológico para transportar y conservar hortalizas


Diseñan un envase ecológico para transportar y conservar hortalizas

El INTA junto con la Universidad Nacional de La Plata, el Senasa y agricultores familiares del Cinturón Hortícola del Gran Buenos Aires presentaron un bolsón para el transporte y comercialización de verduras frescas.

Un proceso de más de dos años en el que participaron todos los actores de la cadena.

“El bolsón que transporte la verdura debe ser sustentable y económico para que llegue al consumidor fresca, limpia y que preserve su calidad”, afirmó Luis Pérez, presidente de la Asociación de Productores Hortícolas de La 1610. 

Así, con esa premisa, investigadores del Instituto de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agricultura Familiar (IPAF) Región Pampeana junto con estudiantes de la Universidad Nacional de La Plata, la Agencia de Extensión Rural La Plata del INTA, organizaciones de productores del cordón hortícola de La Plata y Florencio Varela y el Mercado Territorial de la Universidad Nacional de Quilmes iniciaron un proceso para pensar, diseñar y planificar qué tipo de envase es el mejor para los circuitos cortos de comercialización.

El nuevo diseño es de código abierto y puede ser elaborarlo por cualquier persona u organización de manera gratuita.

El disparador del trabajo fue reemplazar las bolsas de polietileno, también llamadas “camiseta”, por un embalaje con materiales más sustentables y que ayuden a evitar el desperdicio de las hortalizas.

“Las bolsas camiseta contaminan y, a largo plazo, son más onerosas para los consumidores”, señaló Sergio Justianovich, investigador del IPAF Región Pampeana del INTA.

“En el cinturón hortícola platense se producen las hortalizas que consumen a diario unos 14 millones de personas de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense”, indicó Justianovich y agregó:

“Para asegurar que los alimentos lleguen en las mejores condiciones hasta el consumidor, junto con los productores hortícolas trabajamos en el diseño de los envases”.

El nuevo envase fue diseñado para ser utilizado en la distribución de hortalizas frescas bajo la modalidad conocida como “bolsones”, que se enmarca en los circuitos cortos de comercialización, tales como las ferias directas del productor al consumidor y la distribución puerta a puerta o mediante grupos de consumidores organizados.



Para realizar esta prueba, la Cooperativa La Primera, integrante de la Red de Cooperativas Textiles de Buenos Aires dedicadas a confección de bolsos, marroquinería y textiles pesados avanza con la fabricación de 120 bolsones para 60 consumidores.

“Este nuevo envase no posee derechos de propiedad, ya que es de código abierto y se rige con un sistema de información pública en el cual, si una persona u organización quiere elaborarlo, puede hacerlo en manera gratuita”, destacó Laura Chierchie, becaria de la Comisión de Investigaciones Científicas de la provincia de Buenos Aires.


Diseñan un envase ecológico para transportar y conservar hortalizas

Ecológicos y sustentables

El prototipo de envase seleccionado fue presentado el 11 de mayo en la asamblea que la “La 1610”, de Florencio Varela, realizó junto con el Mercado Territorial y los nodos de consumidores.

El bolsón elegido, producto de pruebas y contrapruebas evaluadas con todos los actores del circuito desde hace más de dos años, es retornable y será utilizado en una primera instancia en el nodo de consumo Las chavas, en el Patio de la Rosas de Lomas de Zamora, pertenecientes al Mercado Territorial.

Laura Orsi, una de las referentes de Las chavas, destacó que “el hecho de que los técnicos del INTA hayan traído este prototipo de bolsón, luego de aquellos encuentros iniciales, hace que todos quedaran fascinados.

Además, están dispuestos a participar, a llevárselos, a probarlos, a limpiarlos y a traerlos de vuelta”.

Y agregó: “Yo confío en que lo van a hacer, y es buenísimo que hayan llegado a diseñar este bolsón que vemos hoy. Estamos muy contentos”.

Para los mercados de proximidad, es fundamental contar con un envase que, tanto en el llenado, el transporte, la conservación y la utilización de las verduras que salen de la quinta y llegan a la mesa de la familia, sea sustentable en lo sanitario, lo ambiental y lo económico.

En este sentido, Pérez contó su impresión sobre el prototipo de bolsón que empezará a funcionar:

“Yo creo que va a andar bien, hay que darle una oportunidad a la gente; la gente empezó a exigir cosas y me parece perfecto que digan los consumidores ‘quiero higiene’”.

“Esto es un círculo –continuó Pérez– que lo formamos nosotros con mucho trabajo y no lo pensamos abandonar”.

En el mismo sentido, José Villa, del grupo “El Progreso” de la organización de productores Guadalquivir, manifestó: “Esto es para bien, todos los compañeros están de acuerdo y creemos que va a funcionar”.

A partir de la necesidad de contar con bolsas que sirvan para transportar las hortalizas fraccionadas, se realizó un breve relevamiento donde se identificaron quince casos de distribución de bolsones de verduras frescas en distintas zonas del país, con las cuales se compartió la experiencia y el envase diseñado para que puedan adaptarlo y replicarlo en los diversos territorios.


Diseñan un envase ecológico para transportar y conservar hortalizas

Nuevos envases para comprar alimentos

Los circuitos cortos de comercialización son formas novedosas de distribución de alimentos, basados en el acercamiento entre la producción y el consumo.

Ferias de la agricultura familiar, comercializadoras solidarias, mercados públicos, mercados cooperativos mayoristas, compra directa del estado, son algunas de las experiencias que llevan a la práctica la relocalización de la producción y consumo de alimentos.

La venta de bolsones de verduras y hortalizas de estación es uno de los circuitos cortos que más se expandió en los últimos años. Esta modalidad ya es habitual en algunos sectores, especialmente de las grandes ciudades, que buscan alternativas económicas y saludables al tradicional circuito de ventas en supermercados o verdulerías.

“El proyecto surge de un trabajo colectivo de distintas organizaciones del cordón hortícola platense, de grupos de consumidores, del SENASA, del sistema de extensión del INTA, la Universidad de La Plata y Quilmes, a partir del armado de esquemas de comercialización en circuitos cortos de hortalizas frescas, donde aparece la necesidad de disponer de envases y embalajes funcionales y que se adecuen a esa dinámica de producción y de consumo”, señaló Justianovich.

Por su parte, Teófilo Isla –referente de la Comisión de Agricultura Familiar del Senasa (SENAF) – aseguró que, en el caso de la comercialización con bolsón, nos parece importante que el desarrollo de tecnologías apropiadas contemple dos cuestiones: por un lado, la mirada de la inocuidad de los alimentos, es decir, que no se produzcan contaminaciones a causa de la tecnología; y, por otro, la formalización y la trazabilidad.

“Nosotros aspiramos a que los canales cortos de comercialización puedan trabajar en forma legal, segura y con garantías de que no van a generar problemas a la salud”, destacó Isla y agregó:

“Impulsamos el Convenio de Cooperación técnica INTA-Senasa para la Agricultura Familiar, donde se impulsan y desarrollan tecnologías apropiadas para fortalecer el sector”.

En este sentido, Edurne Battista, diseñadora industrial del IPAF, expresó que fue fundamental que en el proceso de investigación estuvieran involucrados todos los actores de la cadena.

“Se hicieron talleres entre productores de alimentos, transportistas y consumidores con el equipo técnico, analizamos las bolsas camiseta para luego encuestar sobre los materiales y modelos de envases que ellos consideran como más adecuados”, manifestó.

A partir de estos datos, estudiantes de diseño de la UNLP confeccionaron 60 envases correspondientes a siete prototipos diferentes.

Esos bolsones fueron evaluados por la organización de productores “la 1610”, el Mercado Territorial de la Universidad Nacional de Quilmes, los transportistas y los nodos de consumo.


Diseñan un envase ecológico para transportar y conservar hortalizas

Impacto ambiental: 

La huella de carbono de los dos envases retornables por consumidor, representan el CO2 –dióxido de carbono– equivalente a siete meses de uso de 48 Bolsas PEAD –que utilizaría ese consumidor durante el mismo período–.

Es decir que, a partir del séptimo mes de uso, y durante la vida útil de esos dos envases retornables, habrá un ahorro significativo de CO2.

Impacto económico: 

En 6,6 años se iguala el costo de dos envases retornables (rafia laminada) y el de las 48 bolsas PEAD. Tomando como referencia la cotización actual para 120 Envases ($270 cada uno).

En tanto que en 3,7 años se iguala el costo de dos envases retornables y el de las 48 bolsas PEAD. Tomando como referencia una “cotización estimada/ proyectada” para 6.000 Envases Retornables ($150 cada uno).

Impacto social: 

Producto de lo anterior, se puede asumir que mejora el desempeño social de quienes producen y quienes consumen ya que se incorpora a todos los eslabones de la cadena de producción de alimentos –productores, transportistas y consumidores–, sumado a los fabricantes de envases, pertenecientes a la Red de Cooperativas Textiles de Buenos Aires.

INTA


lunes, 19 de febrero de 2018

Video y Audio - Resolución sobre Aplicación de Fitosanitarios y Buenas Prácticas Agrícolas



Los ministerios de Ambiente y Desarrollo Sustentable y de Agroindustria de la Nación firmaron hoy una normativa conjunta basada en las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) que permitirá establecer un marco para profundizar el trabajo conjunto entre organismos nacionales y provinciales.

Asimismo se anunció la reglamentación de la ley de Gestión de Envases Vacíos de Fitosanitarios.

Link de conferencia de prensa de los ministros Bergman y Etchevehere.

Link de audio del ministro de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere.


El Gobierno avanzó en una resolución sobre políticas públicas para la aplicación de fitosanitarios



Los ministerios de Ambiente y Desarrollo Sustentable y de Agroindustria de la Nación firmaron hoy una normativa conjunta basada en las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) que permitirá establecer un marco para profundizar el trabajo conjunto entre organismos nacionales y provinciales.

Asimismo se anunció la reglamentación de la ley de Gestión de Envases Vacíos de Fitosanitarios.

En el mediodía de hoy y luego de la firma, los ministros Etchevehere y Bergman brindaron una conferencia de prensa en la cual explicaron el objetivo de avanzar en políticas públicas para la aplicación de fitosanitarios.

La agricultura argentina viene incorporando niveles crecientes de tecnificación para aumentar su productividad.

El uso de fitosanitarios ha sido parte de este proceso, fundamentalmente para prevenir y controlar plagas o enfermedades en los cultivos.

La adopción de las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) en el manejo de los fitosanitarios constituye un elemento fundamental para una agricultura sostenible.

Debido a ello, ambos Ministerios avanzarán en una mejor definición de los principios rectores para la regulación de la aplicación de estos productos, especialmente en zonas de amortiguamiento o "buffer" adyacentes a áreas que requieren especial protección.



Por este motivo, se creará un Grupo de Trabajo que tiene por objeto elaborar principios que regirán las políticas públicas sobre las aplicaciones de fitosanitarios en la agricultura y la alimentación; formular recomendaciones para mejorar la adopción de las buenas prácticas y para fortalecer los sistemas de control y monitoreo de las actividades de aplicación.

El ministro de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, señaló "esta Resolución va en el sentido de seguir fortaleciendo las políticas e instituciones agropecuarias nacionales para la buena gestión de los fitosanitarios, basadas en las BPA, y que cada provincia utilice como marco referencia para reglamentaciones propias".

Anunció, asimismo, que el próximo 5 de marzo se ha convocado una reunión conjunta de los Consejos Federales de Medio Ambiente y Agropecuario para tratar esta temática.

En tal sentido, el ministro de Ambiente, Sergio Bergman, indicó:

"Siguiendo con las sugerencias del presidente Macri, de constituir un equipo, este modelo superador tienen que ver con la sinergia de una visión que está alienada hacia dónde vamos y eso es la inserción inteligente de la Argentina en el mundo".

Además sostuvo: "Nos basamos en un mínimo común denominador que es la validación académica, técnica y la trazabilidad sobre este tema que para nosotros debe ser incorporado de la misma manera que la ley de envases fitosanitarios en la que trabajamos desde el inicio de la gestión".

Para la conformación del Grupo de Trabajo se invitará a representantes del Ministerio de Salud; del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva; del Consejo Federal de Medio Ambiente (COFEMA) y del Consejo Federal Agropecuario (CFA).

Además, serán parte representantes del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable, del Ministerio de Agroindustria, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).



Asimismo se podrá invitar a otros Ministerios, como así también facilitar instancias de participación, con carácter consultivo, de otros actores de la sociedad.

Reglamentación de la ley Gestión de Envases Vacíos de Fitosanitarios

Durante el evento, el ministro Etchevehere anunció la reglamentación de la Ley 27.279 de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental para la Gestión Integral de los Envases Vacíos de Fitosanitarios.

Esta ley regula el destino de dichos envases en todo el país, garantizando que la gestión de los mismos sea integral y efectuada de un modo que no afecte a la salud de las personas ni al ambiente.

De esta manera se establece la regulación y procedimientos que deben seguir los productores y aplicadores una vez que hayan usado el producto fitosanitario.

Asimismo establece la responsabilidad extendida de los registrantes que ingresan los envases al mercado generando un sistema de responsabilidad empresaria y colaboración público-privada.

En la nueva ley las empresas que registran productos en el mercado tendrán que hacerse cargo del destino de los envases que contienen sus productos.

A partir de esta legislación, se implementan sistemas de recolección y lugares de destino de los recipientes; establece un régimen especial de tratamiento con el cual los productores deberán entregar sus envases libres de producto (a través del triple lavado o lavado a presión) en los Centros de Almacenamiento Transitorio (CAT), donde se procede a su clasificación, y se los canaliza por dos vías: aquellos envases que pueden ser reciclados, y los que irán a disposición final.

Para acceder a la ley hacer click aquí

Agroindustria

martes, 13 de febrero de 2018

Las mayores empresas del mundo prometieron lograr un mundo sin residuos plásticos


El compromiso se inició con once de las más grandes firmas internacionales reunidas en el Foro Económico de Davos.

Coincidieron en una iniciativa para reusar o reciclar el 100% de sus embalajes y envases plásticos antes de 2025.

También invertirán en desarrollar bioplásticos no contaminantes.

Cada minuto se tira al océano un camión lleno de basura y para 2050 habrá más plástico que peces en los mares

Más allá de los negocios, inversiones, productividad y nuevas tecnologías, la problemática ambiental ocupó un lugar en la agenda de los empresarios y jefes de Estado que se reunieron del 23 al 26 de enero en Davos.

Allí, los líderes de once de las mayores firmas globales lanzaron un compromiso para reducir, reutilizar y reciclar el 100% de sus embalajes y envases plásticos de aquí al 2025.

Las empresas firmantes: Amcor, Ecover, Evian, LOréal, Mars, M&S, PepsiCo, Coca-Cola, Unilever, Walmart, y Werner & Mertz se comprometieron además a invertir en la investigación y desarrollo de nuevos bioplásticos no contaminantes, e hicieron un llamado a que más empresas se unan a esta iniciativa.



El CEO de Unilever, Paul Polman, destacó que "es una buena noticia que otras diez grandes empresas nos acompañen en este camino".

La firma de consumo masivo fue la primera en lanzar un compromiso en el foro de Davos de 2017, al plantearse la meta de desarrollar el 100% de sus empaques plásticos reciclables, reutilizables o aptos para el compostaje de aquí al 2025.

"Sin embargo, las industrias de consumo masivo debemos ir más allá", sostuvo Polman.

El ejecutivo planteó cuatro acciones fundamentales: "invertir en innovación dirigida a un nuevo modelo de entrega de productos que promuevan su reutilización; establecer metas ambiciosas para el uso del contenido reciclado post consumo; acordar un "Protocolo Global de Plásticos" para asegurar que los packagings sean compatibles con las infraestructuras de reciclaje existentes; y discutir con los gobiernos las mejoras necesarias en la gestión de los residuos, incluyendo esquemas de responsabilidad extendida del productor".

Por su parte, James Quincey, Presidente de Coca Cola, presentó su plan global para que en 2030, por cada botella o lata que la firma venda en el mundo, ayudará a recuperar el equivalente para que tenga más de un uso.

También anunció inversiones para desarrollar botellas con mayor contenido reciclado; nuevos envases a partir de resinas vegetales y establecer un nuevo estándar para los envases de bebidas, con menor contenido de plástico.

Según datos de la Fundación Ellen MacArthur presentados durante el Foro de Davos, un camión lleno de basura es arrojado al océano cada minuto, y para el 2050, se prevé que habrá más plástico que peces en los mares.

En Argentina, según datos de Ecoplas, se consumen por año 42,3 kg de plástico por habitante, y sólo se recicla un 6% (el promedio mundial es 14%).

"El plástico no es un residuo, sino un recurso", sostiene Verónica Ramos, gerente de la entidad.

"Si los habitantes de la ciudad de Buenos Aires separaran los plásticos que tiran, se podrían recuperar más de 400 toneladas por día, equivalentes al peso de 400 autos", grafica.

Para facilitar el reciclado y reuso de plásticos, la entidad lanzó el año pasado la certificación con sellos en forma de "manito" para diferenciar distintos tipos de plástico: PE (polietileno: se usa en botellas y se puede transformar en prendas de vestir, alfombras y juguetes ); PVC (policloruro de vinilo; se usa en bolsas y se transforma en caños y muebles de plástico); PP (polipropileno: se usa en packaging de alimentos y se transforma en baldes y cepillos); y PS (poliestireno: se usa en envases lácteos y bandejas de alimentos y se puede transformar en perchas y artículos de librería).

por  MARÍA GABRIELA ENSINCK
cronista.com


jueves, 18 de enero de 2018

Nuevos materiales para optimizar la conservación de alimentos


Infografía, gentileza de la investigadora

Investigadores del CONICET ganaron el “Premio Arcor a la Innovación” por desarrollar papeles bioactivos con propiedades antimicrobianas y antioxidantes.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por su sigla en inglés) el envasado de alimentos forma parte de los factores que inciden en la pérdida de los mismos junto a la recolección, transporte, infraestructura o a los mecanismos de mercado, o de los precios, así como a los marcos institucionales y legales.

Esto hace que hasta un tercio de todos los alimentos se estropee o desperdicie antes de ser consumido por las personas.

Un grupo de investigadores liderado por la Dra. Raquel Martini, investigadora adjunta del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en el Instituto de Investigación y Desarrollo de Ingeniería de Procesos y Química Aplicada (IPQA, CONICET-UNC) estudia el desarrollo de materiales para optimizar la conservación de alimentos.

El proyecto “Desarrollo de papeles bioactivos para el envasado de alimentos” fue ganador de la edición 2017 del premio que entregan Arcor y la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (ANPCyT).

El mismo se hizo acreedor de 150mil pesos que deberán ser destinados a la ejecución del proyecto.

La “Mención Especial Fundación Arcor” fue para Marina Francisca De Escalada Pla, investigadora adjunta del CONICET en el Departamento de Industrias de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) por el “Desarrollo de un alimento a base de calabaza fortificada con hierro y probióticos”.


De izq. a der.: Florencia Muratore, Raquel Martini, Nicolás Gañan y Laura Goñi. 
Foto: gentileza Raquel Martini.

Acerca del proyecto

Existen diferentes problemas de conservación durante el almacenaje y transporte de alimentos.

Una de las principales causas es el deterioro de alimentos por ataque de microorganismos, como mohos, levaduras y bacterias, el cual, además de generar pérdidas de alimentos, puede ser nocivo para la salud humana.

Otro deterioro común, es la oxidación de componentes alimenticios por acción del aire, siendo uno de los más recurrentes la oxidación de lípidos, produciendo sabores típicos de rancidez, compuestos tóxicos y pérdida de calidad nutricional.

Otra fuente de importantes pérdidas cuantitativas y cualitativas en los alimentos es la infestación por plagas de insectos poscosecha. Estos pueden atacar materias primas almacenadas, así como productos alimenticios semielaborados y finales debido a su capacidad de ingresar en productos alimenticios envasados durante su distribución o almacenamiento.

Por tal motivo, el objetivo del proyecto es obtener un papel o cartón con propiedades bioactivas tales como antioxidante, antimicrobiana, insectífuga y/o insecticida para el envasado de alimentos, mediante el injerto de moléculas específicas de origen natural sobre celulosa.

“De esta manera, se protege al alimento desde el envase, pudiendo disminuir la cantidad de aditivos del mismo y asegurando extender su vida útil”, explica Martini.

Cabe destacar que dicho proyecto está en desarrollo y Martini junto a su equipo buscan mejorar el proceso para hacer el escalado del mismo y lograr un proceso viable industrialmente.

“El objetivo es seguir ampliando y afianzando la línea de investigación de envases activos y otros proyectos relacionados”, explica la doctora en Ingeniería Química.

En relación al premio Martini expresa que: “resulta un incentivo más para seguir adelante.

Además, por la difusión que tuvo el premio sirvió para acercar el trabajo científico a la sociedad y poder mostrarle a la gente nuestros proyectos y que puedan relacionarlos con la vida cotidiana”.

Forman parte del proyecto liderado por Martini, Silvia Barbosa, investigadora principal en la Planta Piloto de Ingeniería Química (PLAPIQUI), Nicolás Gañán, investigador asistente, Florencia Muratore, becaria doctoral y Laura Goñi, becaria posdoctoral, quienes se desempeñan en el IPQA.

Premio “Arcor a la Innovación”

Este premio, junto a la entrega de la “Mención Especial Fundación Arcor”, se realiza cada dos años desde 2009 y está dirigido a PyMES, universidades e investigadores nacionales y busca fomentar la cultura de la innovación y el desarrollo tecnológico para transferir sus resultados de manera efectiva a la industria de la alimentación.

El objetivo es lograr una mayor productividad y competitividad en el sector, como así también mejorar las condiciones de vida y situación social de las comunidades.

Para más información haga click aquí.

Por Sergio Patrone Firma Paz

CONICET